Siendo guarda de seguridad, engancho a muchas chicas robando prendas en la tienda.
Cuando les digo que estoy llamando a la policía, pronto resuelven la situación a su manera: abriendo bien la boca y metiéndose toda mi porra hasta el fondo.
De vez en cuando vienen auténticos bombones como este, y grabé lo bien que me chupó la tranca.
¡¡Dios!! ¡¡Qué mamada!!.
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