A pesar de que normalmente es la asistenta la que limpia en casa de los demás, siempre hay alguna excepción.
Y esta es una de ellas; esta morenaza, que ya de por sí lleva un uniforme que dan ganas de deshacer a lenguetazos, se ve acosada por el dueño de la casa, que le impugna una higiene de bajos con el mejor paño del mercado: la lengua.
Un vez limpio el chochito, se saca el garrote y le sacude una de pollazos que no soportaría ni Mike Tyson